jueves, 28 de julio de 2011

Desde los alumnos III (El mito de los no universitarios)


Dicen que a veces es mejor el camino que la meta. El sueño que el premio. Y puede que sea así. Cuando un estudiante de bachillerato quiere ir a la universidad porque quiere, porque es su sueño, porque tiene una vocación o simplemente porque se deja llevar por el curso de los cursos no se imagina como es la universidad. Bueno, imaginarlo sí lo imagina, pero no como es realmente. Yo creo, y espero poder hablar por más de una persona, que cuando aún no has entrado en la universidad imaginas a ésta como algo parecido a lo que se ve en las películas. Algo grande, que puede serlo; algo serio, que también puede serlo; algo difícil, que puede que lo sea; y una relación con los profesores muy fría, lejana y respetuosa, que bueno, también puede serlo por qué no.
Imaginas que cuando llegas a la universidad serás una persona responsable y con las ideas muy claras, sobre todo muy claras. Que sabrás siempre lo que hay que hacer en cada momento. Algo parecido a como pensamos que son nuestras madres cuando somos pequeños. Pensamos que siempre tienen la solución para cualquier tipo de problema y que no hay nada difícil para ellas. Pues lo mismo. Y, sin embargo, pasan los años y te das cuenta de que eres igual. Exactamente igual. Igual que aquel estudiante que iba al bachillerato. Algo variado el aspecto físico, claro está, pero prácticamente igual. A veces inocente, a veces irresponsable, a veces inconsciente.
Piensas que ya es algo que hay que tomarse muy en serio. Yo en realidad sí me lo tomo muy en serio, pero no sé cómo explicarlo, algo muy muy serio. Que harás cosas de universitarios (eso realmente es lo que más se parece a cuando te lo imaginabas), que serás tan responsable que estudiarás cuando haya que estudiar… y bueno, por qué no decirlo, hay mucha gente que todo eso que imagina sí se produce tal cual.
También, yo al menos, piensas que la universidad es la UNIVERSIDAD. Algo que me da mucha importancia. Suena importante eso de ser universitario y lo que es más, algún día poder decir que fuiste universitario. Algo parecido a lo que era la universidad cuando sólo podían ir los realmente válidos.
En cuanto a la relación con los profesores, algo de razón debo tener en mucho de lo que digo porque he constatado desde que estaba en primer curso: piensas que son algo parecido a un ente superior. Te da reparo dirigirte a ellos, no sabes cómo van a reaccionar o lo que van a pensar de ti y tienes muy presente su opinión. Sin embargo, me ha sorprendido gratamente en la Ponti no son así. Son cariñosos, pater/maternales, de confianza, serios cuando hay que serlo y muy respetuosos con el ente inferior.
En fin, sinceramente creo que a mí sí me hubiera gustado que la universidad fuera tal cual la imaginaba. Que fuera algo muy muy importante y que los alumnos, todos los alumnos nos lo tomáramos como algo muy muy importante.