"Algo que siempre les interesa mucho saber a todos los profesores/as: qué idea tenemos de ellos.
Y es que parece mentira que los profesores hayan sido anteriormente estudiantes. Los alumnos no generamos ideas porque sí, en la mayoría de los casos. Y también es cierto que normalmente, normalmente… no hay ningún tipo de mala intención, odio o rencor en los motes o palabras bonitas que les dedicamos en pequeños corrillos.
¿Cómo surge un mote o un comentario sobre el profesor/a?
La peor clase de la asignatura generalmente suele ser la primera (o la última en algunos casos) porque es cuando uno ve imprescindible su presencia. Se trata de saber cómo es el profesor/a, cómo es la asignatura y cómo de difíciles son ambos. Con esos tres parámetros se puede comenzar a proyectar el futuro de una asignatura que muchas veces en el último momento te sorprende. Cuando digo te sorprende es porque alguna que parece muy fácil suele ser rematadamente difícil en el examen. Raro es que pase lo contrario.
Tras salir de la primera clase y observar al profesor/a que ha dado las oportunas explicaciones, a no ser que tuviera algo realmente raro y preciso de comentar, tanto física como psicológicamente, puede haber algunas valoraciones, aunque no en todos los casos.
Cuando realmente un alumno o grupo de alumnos se lanzan a poner un mote a un profesor/a o a “criticarlo” es pasadas unas cuantas clases y para ello influyen varios factores:
- El tema de la asignatura
- El carácter del profesor/a
- La forma de explicar del profesor/a
- El horario (uno de los más importantes) de la clase
Ante todo, cuando un alumno sin motivo aparente otorga el honor de poner un mote o hablar de un profesor, siempre es desde el cariño, y siempre sin ninguna intención de ofender. Es más, hay casos en los que los motes tienen una lectura positiva y es que, cuando pasa la asignatura, repito que sin haber habido un motivo aparente, normalmente recuerdas lo mejor que te dejó cada uno de ellos y lo que mucho o poco que aprendiste con ellos".
