viernes, 8 de julio de 2011

Tertulia con un gran teólogo

El miércoles pasado, como ya adelantaba en el comentario de ayer, tres profesores de la Facultad participamos en una tertulia con don Olegario González de Cardedal. Olegario fue profesor de la Facultad el primer año que esta iniciaba su andadura. Los alumnos de aquella promoción le recuerdan con mucho cariño, como testimonia la carta enviada por Chelo Sánchez a los periódicos hace uno año con motivo de la concesión de la Medalla de Oro de la ciudad de Salamanca de Olegario.
Benedicto XVI le ha entregado un premio, que es considerado como el Nobel de la Teología, y en la tertulia del miércoles quiso compartir con amigos de Salamanca la experiencia, así que pudimos conocer de primera mano cómo había sido la ceremonia de entrega.
Olegario conoce a Joseph Ratzinger desde hace unos 50 años, cuando coincidieron en Münich, pero allí no se hicieron amigos. La amistad vendría cuando Olegario fue llamado para ser un asesor del Concilio Vaticano II. Allí se junto con el grupo de teólogos más importantes, el alemán; y así surgió una amistad de corazón e intelectual. Durante todos estos años, se han enviado los libros que publicaban ambos, con una dedicatoria: "En la vieja amistad" y la firma de cada uno.
Olegario explicó el trabajo del Papa en su ámbito, la teología, y cómo es un hombre que ha renunciado a lo que más amaba: pensar teológicamente. Al ser nombrado arzobispo de Colonia y luego perfecto para la Doctrina de la Fe; y por último cabeza de la Iglesia Católica, le ha impedido dedicarse todavía más a lo que quería. Sin embargo, no renunció a ello y ha conseguido ser una persona respetada por su pensamiento, por su caridad y por su valentía para afrontar grandes retos y problemas.
Hace unos años dirigí una tesina de una alumna, María Monjas Eletea, que recopiló todos los artículos en prensa nacional de 1977 hasta 2000. Eran más de 170 y la editorial PPC seleccionó un centenar para editar La paz y la palabra, hermoso libro que recoge una visión muy importante de la vida de la transición española y los inicios de nuestra democracia. Años después, realicé el mismo trabajo (ya de forma más sencilla gracias a la tecnología) con los artículos publicados en ABC y El País desde 2001 hasta 2007, en un volumen titulado Al ritmo del diario vivir. Olegario escribe muy bien y afronta con rigor los grandes temas del momento.
Es una bendición para la Universidad Pontificia de Salamanca y para la Facultad de Comunicación haber tenido entre su cuadro de profesores a alguien tan importante como Olegario González de Cardedal. Es una pena no hayan sido más las promociones de jóvenes aspirantes a periodistas las que hayan podido aprender de su sabiduría y bondad. Creo que nunca sabremos valorarlo suficientemente, ya que difícilmente habrá otro parecido.

1 comentario:

  1. ¡Estupendo artículo! En él se nos muestra a D. Olegario y a Benedicto XVI como 2personajes excelentes, que por su talla humana, intelectual y teològica, no solo la Iglesia Católica,sino la sociedad en su conjunto, tiene mucho que agradecerles. ¡qué menos, que aprovechar, tanta herencia gratuita que ellos nos brindan, para hacer eco de dos vidas plenamente entregadas a la voluntad divina.

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