El grupo es reducido. Los alumnos (casi habría que decir las alumnas, porque hay más) prestaron atención el primer día y estaban, como es lógico, más o menos tímidos. Esto es como la juventud, que se resuelve con el tiempo.
Me sorprendieron dos cuestiones del ISPE.
- La pizarra es de tiza (lo odio)
- Las puertas de las aulas tienen un cristal estrecho de arriba a abajo por el que se ve si alguien circula por el pasillo.
Cada edificio tiene sus problemas, qué duda cabe. Si hablase de los muchos que tiene el nuestro, este blog tendría para cientos de entradas y la etiqueta o tag de Edificio sería la más abundante.
Arranca aquí una experiencia nueva: dar clases en otro centro oficial de la Universidad, porque con anterioridad he impartido la docencia en la Universidad de la Experiencia (eso es el lujo supremo) y en la escuela de formación permanente del clero (otro lujo).

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